Amate lo suficiente: el dolor de la ruptura y el proceso del duelo

Lo amaste profundamente pero lamentablemente la relación no funcionó. Superar esa prueba dolorosa suele convertirse en todo un reto, mientras tanto, sientes que todo se derrumba a tu alrededor. El amor también implica correr todos los riesgos, es una apuesta a ciegas en la que se puede ganar o perder. Atravesar por el laberinto del desamor suele ser un duelo largo que tenemos que aprender a recorrer.

Que el amor dure para siempre es uno de los grandes deseos cuando nos sentimos enamorados, pero no siempre resulta así. Por diversas circunstancias, dificultades con la personalidad de cada uno, infidelidad, objetivos diferentes, la relación suele tender a extinguirse y con ello, sobreviene la decepción.

Este difícil momento por el que todas atravesamos alguna vez, nos coloca en ese punto de partida de un duelo que no todas sorteamos de la misma manera. Aquí es cuando debemos aprender a amarnos a nosotras mismas. El amor propio es lo que te permitirá salir adelante y te enseñará a superar el dolor que causó la ruptura.

Dale a la tristeza el lugar suficiente

Hay personas que no se permiten llorar, ya sea por orgullo, por vergüenza o por venganza. Date la oportunidad de exteriorizar la angustia. Es necesario liberar el dolor que se lleva por dentro, no significa que te quedes llorando por siempre por alguien que quizás no lo merece, se trata de sacar el dolor que aprieta el alma, para luego volver a respirar.

Tras la ruptura, es necesario asumir el dolor de la pérdida, estás dejando atrás algo que fue importante para ti y estás abriendo la puerta, primero para salir del sufrimiento y después para volver a confiar.

Transcurrido el tiempo, que el dolor no te habite

Si ya ha pasado un tiempo prudencial, las lágrimas comenzaron a disminuir y dejaste que la tristeza limpiara tus heridas, es momento de levantar la cabeza y seguir caminando. Que no sea lo que dirija cada paso siguiente de tu vida. Recupera tu vida y vuelve al ruedo.

La tristeza tiene caminos que a veces no entendemos. Nos convoca a quedarnos en casa con pijamas, no nos deja comer o bien fomenta la ansiedad haciendo que comamos lo que encontremos al paso, varía nuestras buenas costumbres de higiene, inclusive. Por eso decimos que levantarnos ni tan rápido ni tan despacio es lo recomendable. El tiempo nos permitirá saber que tan listas estamos para recuperarnos.


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