Amante de tu ex: ¿es una buena o una mala idea?

El hecho de ser amante de alguien implica una relación secreta, con encuentros furtivos y sentimientos encontrados, vínculos prohibidos y excitación, pero al final de todo, una gran soledad.

A veces, a causa de la rutina, el pensamiento de tener un amante puede aparecer, pero en realidad es sólo una fantasía. Lo que realmente necesitamos es sentirnos queridas e importantes.

En el afán de hacer realidad esa idea, muchas mujeres cometen un gran error: ser la amante de su ex, el hombre que un día la abandonó y ahora tiene a otra.

Lo que fue

La exclusividad en el amor es algo innegociable para una gran parte de las personas, pero a pesar de ello y por diferentes motivos, caen en el amor prohibido. Una habitación en un hotel, caricias y besos prohibidos, sin preocupaciones ni compromisos: la tentación del puro placer, sin otro tipo de ataduras, es muy grande.

Pero la realidad suele ser muy diferente: esas relaciones sólo existen en las novelas o en las películas. Suele decirse que todos los amantes comienzan riendo y gozando, pero terminan llorando y sufriendo.

En algún momento, la relación empieza a cambiar. El amante que ayer era atento y fogoso, es ahora agresivo, indiferente. Ya no ríe y está misterioso.

A pesar de que esta historia es sabida, se repite una y otra vez… y a veces, con los mismos protagonistas.

Reencuentro

Rompiste con tu pareja. Después de la desilusión y el dolor, el tiempo ha pasado y curó las heridas. Ya ni recuerdas cuál fue el motivo de la ruptura.

En algún lugar, vuelves a encontrar a ese hombre. Charla va, charla bien, te confiesa que no te ha olvidado, a pesar de estar en otra relación.

Te sorprendes, ya que nunca te llamó. Te sientes confundida, halagada, caes seducida por ese amor que resurge desde el pasado. Vas a la cama con él.

Casi sin darte cuenta, ahora pasas a ser la amante de tu ex. “Donde hubo fuego, cenizas quedan”, reza el dicho.

Muchas son las explicaciones que dan las mujeres que están en esa situación.

Algunas dicen que disfrutan el momento y que en realidad, han conocido a otros, pero ninguno como él. Otras dicen que “no pueden dejar de amarlo” y están las que confiesan que lo hacen “por venganza” hacia la mujer (novia o esposa) que alguna vez lo arrebató.

En casos puntuales, se pretende revivir cierta clase de conductas sexuales vividas como especialmente placenteras y añoradas. En realidad, el enganche sexual es muy fuerte en algunos casos y si bien han comprobado que no pueden ser pareja porque no congenian en otros aspectos, sí lo hacen en la cama. La relación de amante pasa a ser entonces una situación casi ideal.

También puede haber un componente físico que explique este nuevo enganche: al tener relaciones sexuales con tu ex, se libera la hormona de la oxitocina. Esta desencadenará sentimientos muy fuertes y de apego nuevamente hacia él, sentimientos que no podrás controlar y que definitivamente podrían jugarte en contra.

Los sí y los no

– Las mujeres que buscan al ex para tener sexo mencionan la “falta de hombres” o en su falta de compromiso. Recurrir a su antiguo novio o esposo es una especie de “volver a lo seguro y conocido”, aunque dejando de lado los aspectos negativos del rompimiento.

– Muchas veces, esta relación prohibida con el ex marca en realidad, la imposibilidad de cortar con esa antigua relación. Esta “nueva edición”, en otros términos, es como una segunda etapa en la ruptura definitiva.

– Muchos psicólogos consideran la pretensión de mantener un vínculo sexual con la expareja es un deseo de evitar la angustia de la separación. Seguir teniendo esta comunicación sexual con el ex es una forma de conservar la antigua relación, pero puede propiciar muchos malentendidos si no se tiene la madurez necesaria para asumirlo como sexo por placer con una persona cualquiera y que el encuentro íntimo en sí no se “contamine” con una “carga sentimental” proveniente del pasado.

Este reencuentro “con condiciones” ( sin compromisos, sabiendo que existe otra persona en el medio) sirve, en algunos casos, para revalorizar lo ya vivido y para reconocer e integrar los aspectos negativos y positivos que se tuvo en el vínculo. En cambio, en otros casos, este rescate de lo positivo queda sepultado por los reproches, las agresiones y las nuevas mentiras, por lo que todo termina en un nuevo alejamiento. Es una especie de excusa para volver a discutir el antiguo rompimiento.

– Muchas mujeres aceptan estos juegos amorosos como una especie de triunfo sobre el tiempo, pero lo único que logran es aniquilar su auto-imagen, dejando de lado el respeto a sí misma y otras lo hacen como un intento de revivir la chispa inicial de la relación, olvidando lo que el algún momento llevó al fin de la pareja.

– No son raros los casos en que, luego de la relación sexual, experimentes sentimientos de culpa, especialmente si la ruptura fue dolorosa. Ante esto, es recomendable que establezcas tus prioridades antes de dejarte llevar por un momento de pasión.

– Por supuesto, un hecho muy importante es la existencia de las otras personas y que pueden resultar dañadas.

– Si continúas en contacto con tu expareja y especialmente si continúan teniendo encuentros íntimos, tendrás más dificultades para seguir adelante con tu vida y encontrar a otra persona.

– Si solo vuelves a tener sexo con tu expareja porque te sientas sola, es muy probable que luego te sientas más sola aún.

– Si en el encuentro sexual notas que tu ex ha adquirido ciertas “habilidades” nuevas en la cama, evita preguntar su origen: es de mal gusto y recuerda que tú eres ahora “la otra”.

Para volver a tener un encuentro íntimo con un ex, debes tener los pies bien puestos y saber exactamente qué quieres y qué buscas: en caso contrario, podrás salir lastimada nuevamente.


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