Alimentos que no son alimentos, pero que TÚ LOS COMES

3 Paté: ampliamente utilizado, el pate es otro de los alimentos que habría que, por lo menos, limitar al máximo su consumo. Además del hígado de cerdo, el paté contiene una gran cantidad de féculas, utilizadas para homogeneizar y dar estabilidad a la mezcla entre carne y agua, así como tocino y carne magra. Además se agrega harina, proteínas de leche, estabilizantes y sal.

De hecho, la sal es un gran problema en este producto: una cucharada pequeña de paté contiene alrededor del 20% de la sal que la OMS recomienda consumir en todo un día. Además tiene nitritos y en la gran mayoría de los casos, glutamato monosódico, un resaltador de sabor ampliamente utilizado y presente en una gran cantidad de productos ultraprocesados. En otras ocasiones, se agrega carne de baja calidad.

4 Los postres lácteos: son caracterizados como “livianos” y “saludables”, aunque eso no es tan así. Los flanes y diversas cremas, así como los yogures naturales azucarados, entran en esta categoría.

Un yogur azucarado de 125 g contiene aproximadamente un 13% de azúcar, o sea, unos 15 gramos. Parece poco, pero si se considera que la OMS recomienda reducir al máximo el azúcar de la dieta y consumir como máximo de 20 a 25 gramos diarios, sería una cantidad muy elevada.

5 Conservas y salsas de tomate: uno de los problemas con este producto es la elevada cantidad de azúcar que contiene: en un envase pequeño puede haber casi 10 cucharadas.

6 Aguas saborizadas: su delicioso sabor no procede de las frutas, sino de los variados edulcorantes y aditivos que se agregan.

7 Palitos de cangrejo y similares: es un buen ejemplo de producto creado por las empresas alimenticias, para poder aprovechar las carnes de menor salida comercial. Se hacen de surimi, que es un proceso desarrollado en Japón en el que se mezclan carnes picadas de diversos pescados, que se desmenuzan y enjuagan muchas veces hasta formar una pasta gelatinosa. Como normalmente no tiene mucho sabor, se mezcla con aditivos tales como almidón, clara de huevo, sal, aceite vegetal, sorbitol, azúcar, proteínas de soja y otros condimentos, que pueden darle una apariencia y un paladar totalmente apetecible. Aunque el aporte de proteína puede ser interesante, no lo es tanto la cantidad de “rellenos” y “mejoradores” que se agregan.


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