Alimentos que no son alimentos, pero que TÚ LOS COMES

Están en tu heladera y seguramente en tu mesa.

Algunos tienen fama de “saludables” y “beneficiosos”.

En algunos casos, pagas más por ellos.

Pero en realidad, pueden considerarse nocivos y en algunos casos, casi un veneno.

Lista

Hay muchos alimentos que, si sabes cómo se hacen o con qué se hacen, seguramente no los consumirías.

Uno de los graves problemas es el agregado de diversos aditivos, porque los científicos ignoran aún qué consecuencias pueden traer su consumo por un largo período de tiempo.

Esta es una pequeña lista.

1 Pavo o jamón de York: tiene una gran fama de “saludable”… pero quizás la realidad sea otra.

El secreto está en leer sus ingredientes: la mayoría declara entre un 60% y un 80% de carne… ¿y el resto? Varias cosas y algunas, no muy recomendables, como fécula de papa o almidones y harinas de mala calidad. ¿Por qué se utilizan? Simplemente, porque son más baratos y así el costo del producto resulta mucho menor.

La opción sería limitar el consumo de estos productos.

2 Embutidos: los profesionales recomiendan evitar, en lo posible, todo tipo de chacinados. La OMS ha advertido, por ejemplo, que las carnes y los derivados cárnicos podrían ser cancerígenos.

Por supuesto, hay diferentes calidades de embutidos y no será igual un jamón de primera que otros más económicos. Por ejemplo, una mortadela de baja categoría se elabora normalmente con la peor carne de cerdo triturada, a la que se le agrega grasa (del tocino o el hígado), sales e innumerables aditivos, como aromatizantes, colorantes, fécula, sal, dextrosa e incluso leche en polvo.


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