Águila y cámara: combinación perfecta para increíbles filmaciones

La más alta tecnología y la naturaleza se unen para obtener las más impactantes imágenes.

En este caso, un águila logra, llevando una cámara subjetiva, unas increíbles tomas de del Campeonato del Mundo de Saltos de Esquí celebrado en la montaña europea de Hahnenkamm, al suroeste de Kitzbühel, en los Alpes de Kitzbühel y cuya altura es de 1.712 metros sobre el nivel del mar.

El resultado es sorprendente: por un momento, parece que volamos sobre la pista y sentimos el aíre frío en nuestra cara.

“Camarógrafo alado”

Existen 60 especies diferentes de águilas. Son aves capaces de dominar el aire como ninguna otra y tienen un estilo propio, pleno de elegancia. De hábitos diurnos, poseen una fuerte musculatura y vuelan a una gran velocidad: el Águila Real, a pesar de tener un porte de entre 70 y 90 centímetros, puede llegar a los 300 km/h.

Los ojos de las águilas tienen un millón de células sensibles a la luz por milímetro cuadrado de retina, cinco veces más que las 200.000 de un ser humano. Nosotros vemos tres colores básicos, las águilas con capaces de ver cinco.

Estas características visuales les permiten detectar a sus presas aunque estén muy bien camufladas y desde una distancia muy larga. La visión de las águilas se ubica entre las más agudas entre los animales: los estudios indican que algunas águilas pueden detectar un animal del tamaño de un conejo hasta dos kilómetros de distancia.

Las diferentes especies utilizan diversas maneras de obtener su comida: el águila arpía y el águila filipina utilizan sus enormes garras, afiladas, para matar presas tan grandes como venados y monos. En Grecia, las águilas reales comen tortugas, dejándolas caer desde grandes alturas sobre las rocas para poder así romper sus caparazones.


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