Adolescentes rebeldes: Consejos y referencias para padres en apuros.

La adolescencia es una fase importante en el crecimiento de una persona, donde se sientan las bases para definir su propia identidad. Aunque los padres todavía los consideran niños, este se considera un proceso de independencia. Es muy común que el adolescente sí se crea capaz o tenga más iniciativa para empezar una “desconexión familiar”, parada ineludible en el camino de la auto-dependencia o autonomía. Aunque también es cierto, que en ocasiones, se convierten en adolescentes rebeldes.

El interés por explorar estrategias de manera independiente es lo que lleva al adolescente a comportarse de manera extraña, al intentar encontrar su lugar en el mundo que se empieza a abrir para él. No hay que olvidar que a estas edades no cuentan todavía con demasiadas estrategias para relacionarse en ambientes externos. Por lo que muchas veces se sentirán perdidos.

En este sentido, es fundamental que la familia ayude al adolescente en su proyecto de vida, enseñando y diseñando con el adolescente estrategias eficaces que le permitan mejorar la relación con el mundo exterior.
Aquí te damos algunos consejos para lidiar con un adolescente:

Establecer límites.

Poner límites no se debe tomar como algo negativo, sino son reglas que uno debe imponer al adolescente para que se acostumbre a cumplirlas. No se debe utilizar el autoritarismo excesivo. Si vas a reprocharle algo que está haciendo mal, incluye a lo demás también para que el adolescente no se sienta directamente atacado. Si cuando llegas a la casa y lo encuentras con los pies en el sofá, no le grites diciendo que los baje enseguida o que recibirá un castigo. Sino que pasivamente debes de recordarle que es una regla de que ningún integrante de la familia puede o debe hacer eso. “Los límites están muy lejos de comportar exclusivamente la sanción y la limitación. Suponen esencialmente guiar, proteger, prevenir o aconsejar”.

“Los padres tienen hoy en día la obligación y el compromiso moral de esforzarse para recuperar parte de la autoridad que tenían las generaciones anteriores, pero con la racionalidad, el análisis y el diálogo necesarios para no traspasar la frontera del autoritarismo y para no entrometerse en el destino personal y en la libertad de elección de los hijos.

La crisis de autoridad en la familia

“El cabeza de familia que impone unas severas e inquebrantables normas de comportamiento y que determina quien obtiene el premio o el castigo, no solo está en crisis, sino está desapareciendo. El carácter autoritario de los padres está siendo sustituido por modelos más flexibles en la actualidad.

Con este cambio de mentalidad en materia educativa dentro de la familia, los padres no han encontrado una fórmula infalible para que los hijos tomen el protagonismo.
“Este hecho produce un cierto desconcierto en los hijos debido a que tienen la sensación de que se les escapa el control de la situación y no encuentran el modo de retomarla.

No los compares con tu historia personal.

Como padres se debe de intentar facilitar que el hijo adolescente desarrolle su vida con independencia y vivir sus propias experiencias. Esto hará que aprendan por sí mismos y se adapten mejor al entorno social. No es preciso hacerles sentir miedo y ansiedad a los hijos. No debes de vincuncularlos con tu historia personal, evitando que carguen con esa mochila pesada de la presión añadida. No porque tú eras un adolescente ejemplar significa que él tenga que serlo también. Aunque en tus manos está la educación de ellos y guiarlos por un buen camino.

Los padres deben apoyarlos y respetarlos para que sean capaces de abordar con éxito sus propias experiencias.

Cuidado con la idea de que “él logre lo que yo no hice”.

Nuestras expectativas personales con respecto a lo que queremos que los hijos adolescentes sean en el futuro pueden ser muy limitantes para su desarrollo personal. Hay que evitar que el hijo cargue el peso de tus expectativas y deseos pasados. No es correcto transferirles los compromisos que no llegaron a cumplir por el motivo que fuese. Ellos deben recorrer su propio camino y luchar por sus objetivos.

Deben dejar que aprendan de sus errores.

Los padres al ser muy sobreprotectores perjudican a los hijos adolescentes. Si los hijos se equivocan ellos deben de asumir sus consecuencias, aunque eso les duela a los padres y sientan esa necesidad de socorrerles. Pero ellos necesitan de ese espacio necesario para cometer sus propios errores, eso les va permitir aprender, tomar conciencia sobre sus responsabilidades en la vida y madurar. Solo que el apoyo incondicional de los padres debe estar cuando ocurre algún error de los hijos y aconsejarlos.

Mantén la compostura.

Podrán encontrarse con malas contestaciones, gritos y desprecios de parte de un hijo adolescente. En esas ocasiones es muy importante aprender a mantener la compostura. No caigas en su mismo juego y explotes en ira contra ellos. Los adolescentes en si tienden a sacarte del quicio pero debes mantener la calma y tu autoridad ante ellos.
Se firme en tus decisiones.

No dudes en mantener un estilo de vida honesto, da el ejemplo y hazle saber lo bien que te va y las ventajas que tiene llevar un estilo de vida igual a la tuya. Basada en la educación, compromiso y honestidad ante todo.


La adolescencia de los hijos es algo temporal así como otras etapas de su crecimiento, debemos de aprovechar al máximo y vivir esa etapa con ellos lo más cercano que se pueda y acompañarlos de una manera inteligente.
Los adolescentes deben de aprender a despegarse de la protección paternal y ser independientes para convertirse en un futuro en adultos responsables y con sus propias metas en la vida.


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