Adictos a la comida: estos son los tres culpables

¿Comemos por hambre? ¿O por adicción?

Deberíamos hacerlo por lo primero exclusivamente, aunque quizás lo hacemos más por la segunda causa.

Y hay tres elementos “culpables”.

Corre, corre

Como si se tratase de un perverso guión de una película de Hollywood: la industria alimenticia utiliza componentes que causan adicción en nosotros.

Normalmente apurados, sin tiempo para cocinar nuestros alimentos y la mayoría de las veces comiendo a las corridas, la alternativa de comprar la comida hecha y especialmente la fast food es la realidad diaria de gran parte de nosotros.

Y allí reside el problema, ya que estos alimentos están diseñados de manera que volvemos a comerlos y muchas veces, por el simple placer de hacerlo.

Se denomina alimento procesado a aquel que no se encuentra en la naturaleza como tal y para llegar a nuestra boca, ha sufrido un proceso que nos lo hace llegar envasado y listo para ser comido.

La composición de estos alimentos se altera químicamente y se adapta la fórmula según el país y la edad de los consumidores.

La mayoría de estos alimentos tienen tres componentes en común: sal, azúcar y grasa La “dosis” o porcentaje de cada uno se determina precisamente y con una finalidad primaria: que los consumidores vuelvan a comprar esos mismos productos.

Además, la sal y el azúcar son refinados, con la intención de acelerar su metabolización y aumentar su sabor.


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