8 consejos para ser carismático.

Conquistar el mundo y lograr tus metas es posible, pero únicamente si eres capaz de impresionar en forma positiva y duradera a quienes te rodean y a los que vas encontrando a lo largo de tu vida.

Si piensas que eso es algo que “se tiene o no se tiene”, estás equivocado: la habilidad de “encantar” y atraer a los otros, característica a la que conoce como carisma, puede aprenderse.

Una dificultad común

Muchas personas tienen problemas para relacionarse y hacer contactos. Sienten que no tienen la confianza necesaria para conocer personas nuevas o que no son lo suficientemente interesantes para los demás.

El carisma es la cualidad o don natural que tiene una persona para atraer a los demás, ya sea por su presencia, su imagen, su palabra o su personalidad.

Imagínate cuánto podría cambiar tu vida si tuvieras ese poder, las enormes facilidades que te daría para encarar tus más ambiciosos proyectos.

Afortunadamente esta cualidad, si bien puede ser innata en algunas personas, puede cultivarse y desarrollarse. Ten en cuenta estos aspectos para hacerlo.

– Si quieres que los demás se sientan bien contigo, lo primero que debes hacer es prestarles atención a lo que dicen y hacen. Cuando hables con alguien, debes permanecer muy atento, no compartiendo tu atención con el celular, la televisión o a otras personas que pasen. En todo momento la otra persona debe sentir que es el único individuo en la habitación.

– Si estás en un grupo, debes lograr que el orador se sienta importante, atendido y entendido, escuchando lo que dice y si es posible y él lo permite, participando. En cambio, si eres tú quien tiene la palabra, presta atención a todas las personas cuando hables. Mira alternativa y brevemente a cada asistente, esto impacta positivamente en la atención de esas personas, ya que dejas en cada una de ellas una impresión positiva y duradera en las personas.

– Las personas carismáticas, aunque se ven y actúan como cualquier otra, son capaces de atraer la atención de los demás. Además, suelen estar menos estresadas y son más exitosas.
– A los líderes se les califica como carismáticos porque tienen una postura firme en lo que creen y saben defenderla. Además tienen ganas de aprender siempre, siendo capaces de influenciar e inspirar a otros, basándose fundamentalmente en el atractivo que generan.

– Una gran y sutil manera de elogiar a alguien que acabas de conocer es recordar su nombre y usarlo dentro de la conversación: el nombre propio es la música que el ser humano más aprecia. Si simplemente recuerdas su nombre, te ganarás automáticamente el respeto y la consideración de tu interlocutor, porque lo harás sentir especial.

– Puedes presentarte tú primero y esperar a que la otra persona haga lo mismo. Cuando diga su nombre, envíale una orden a tu subconsciente pensando “Recuerda su nombre”. Así lo tendrás fresco en la memoria, porque obligarás a tu mente a poner atención en la conversación.

– Adicionalmente, repite el nombre varias veces en la conversación y en tu mente, de esa forma podrás fijarlo más fácilmente.

– El lenguaje no es solo verbal, sino también ( y algunos dicen fundamentalmente) corporal y es importantísimo en el carisma. La manera en qué te paras y cómo te mueves frente a los demás puede incrementar tu autoconfianza o, por el contrario, hacerte sentir muy pequeño y poca cosa frente a los otros, además de influir en forma decisiva en la forma que estos te consideran.
– El lenguaje corporal tiene una gran ventaja: es un idioma universal. Inconscientemente las personas leen tus movimientos y expresiones faciales cuando te acercas y por ello, si tienes una buena postura y te muestras feliz y positivo, quedará muy claro para los otros que tienes carisma.

– Si vas a una entrevista importante o una reunión decisiva, date un tiempo a solas inmediatamente antes, puede ser en el baño por ejemplo. Párate bien erguido, sacando pecho, con los hombros ligeramente hacia atrás, dejando de lado cualquier encorvamiento. Pon las manos en la cintura y mira hacia arriba, con las piernas separadas, como formando una “A” o una “V” invertida. Esto es algo que siempre funciona y si quieres reforzar el efecto, di palabras motivadoras mirando a espejo: “eres lo más”, “ahora vas a ir junto a esas personas y lograrás esto y esto y esto”. “ tú puedes” y otras frases por el estilo. Así reforzarás tu autoestima y tu autoconfianza, arrasando en la reunión y superando cualquier obstáculo. La confianza es una parte fundamental del carisma y las personas te admirarán por la seguridad que demuestras frente a ellos.

– Una mirada puede definir tu relación con los demás. Las personas pueden evaluar qué tan segura eres, según tu capacidad de sostener la mirada. Por supuesto, no es mirar a los demás fijamente y sin parpadear, algo que puede resultar hasta terrorífico, sino de simplemente observarlas con confianza y naturalidad. Esto puede causar temor, especialmente al principio, así que puedes empezar por mirar en medio de los ojos, en el punto donde nace la nariz. A los demás les parecerá que los estás viendo a los ojos y así lograrás manejar mejor tus nervios e incomodidad.

– Para demostrar carisma, evita cualquier conversación negativa. Aunque estés con personas en las que predomine una actitud negativa, trata de ayudarlos con tu buena actitud. Cuando piensen en ti, serás una experiencia positiva.
– Elogia a los demás, genuina y sinceramente. La mayoría de las personas no presta atención a los detalles y no atiende las características positivas de los otros. Por eso, cuando aprecias una característica positiva de alguien, te diferencias y destacas.

– Atiende a las circunstancias y cosas importantes de los demás. ¿Aprobó un examen, se recibió, cambió de trabajo, está enfermo, un familiar tuvo un accidente o quizás alguien falleció? Comunícate con esa persona, sea del modo que sea y ponte a su disposición para ayudarle, de acuerdo a tus posibilidades. Esto marca una gran diferencia con el común de la gente y te permite escalar en su consideración.

– Sé expresivo cuando hablas, con tu lenguaje corporal y tus expresiones faciales, esto te hace más humano y te acerca a los demás. Comparte historias, se recuerdan fácilmente y los demás te tendrán presente cuando las evoquen.


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