7 razones del miedo a la separación

Las discusiones constantes, la rutina, los malos hábitos o la falta deseo, entre otros síntomas pueden ser los detonantes del hartazgo en una relación. Estas situaciones crean una atmósfera desagradable y de infelicidad, consigo arrastran muchas otras consecuencias que hacen que la situación empeore cada vez más. En un momento así se podría hablar de una rotunda separación, pero es en ese punto donde se cae en cuenta de que llevar a cabo tal decisión no es tan fácil como parece, y hay razones para explicarla.

En ese punto surgen los típicos miedos que normalmente paralizan la decisión y hacen de este proceso un ciclo de nunca acabar. ¿Cómo voy a quedarme solo? ¿Qué será de él/ella sin mí? ¿Y si estoy tomando la decisión equivocada? ¿Cómo será en adelante la situación con los amigos en común? ¿Y si no vuelvo a encontrar otra persona? ¿Podré vivir sin él/ella?

El miedo es la emoción más común del ser humano y esto no cambiará al tratarse de relaciones amorosas. Estos son los principales miedos, los más comunes y frustrantes que mantienen unidas a parejas infelices.

La psicóloga Mina Shterenberg, especialista de la Clínica de Asistencia a Pacientes de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM) expone siete razones que podrían ser el motivo por las que una persona sigue en una relación que se considera sin reparo.

1. Miedo a arrepentirse: Algunas personas tienen clara la decisión, pero no sucede con todos, muchos no pueden visualizar totalmente que esa persona no es ‘la persona’. Aunque ya no sintamos amor, aunque ya no haya deseo, aunque las discusiones sean cada vez más frecuentes, muchos temen arrepentirse después de haber tomado tal decisión y no poder deshacerlo luego. O que cuando se den cuenta de que esa persona que abandonaron sí era la indicada ya sea demasiado tarde.

2. Por la esperanza de que la situación mejore con el tiempo: Queremos creer que sólo es temporal y las cosas van a mejorar. Nos ponemos a pensar que hemos pasado muchas cosas juntos y el mal aire que se vive dentro de la relación sólo es momentáneo. Puede que tengas razón y se trate de situaciones que con paciencias se van a superar, pero se debe tener tacto y sentido de realizar para diferenciar y aceptar cuando definitivamente las cosas no tienen reparo, cuando ha llegado a su fin.


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