7 pecados capitales de belleza

Todas pretendemos lucir una piel radiante y esperamos descubrir la fuente de la eterna juventud. A medida que pasan los años, nos ponemos más exigentes con nuestra piel, le pedimos más de lo que nosotras hemos sido capaces de ofrecerle. Si no hemos tomado los suficientes recaudos desde jóvenes, llegamos a la madurez buscando aquella solución mágica para recuperar nuestra maltratada piel. Lastimosamente, en cuestiones de belleza, si no fuimos cuidadosas desde siempre, no podremos esperar de nuestra piel lo que no podrá darnos. Estos son los 7 pecados capitales que atentan contra la belleza.

La piel reacciona cuando le damos cuidados, tanto e igual como cuando atentamos contra ella. Conforme como nos hemos comportado a lo largo de nuestra vida con respecto a nuestra piel, ella reaccionará de manera recíproca para bien o para mal. Todos nuestros actos tienen consecuencias directas. Te presentamos los 7 pecados capitales que debes tener en cuenta para que tu piel permanezca espléndida a lo largo del tiempo.

La lujuria: el exceso de maquillaje.

El maquillaje exagerado siempre hará que te veas de más edad. Reserva el maquillaje más trabajado solo para las ocasiones especiales. El maquillaje natural es lo que mejor se te verá.

El maquillaje debe ser solo para marcar los atributos y cubrir las imperfecciones de la piel, notarse delicado, pero nada más. Todo lo que no te sume en belleza estará restando.

Cuando utilizamos a diario muchos productos de cosmética y en exceso, con el tiempo terminará perjudicando a nuestra piel.

Pereza: ir a la cama con maquillaje

Vienes de una larga velada, pasaste un momento agradable con amigos, llegas tarde a casa y no tienes ningún entusiasmo en retirarte el maquillaje. Decides acostarte sin hacerlo. Cometes el peor de los pecados, pues has pasado la noche sin darle a tu piel la oportunidad de que se oxigene y respire. Las arrugas aparecerán mucho más temprano de lo que te imaginas.

Sucede que durante las horas de sueño la piel va regenerando células a la vez que mantiene purificada tu piel. Si te llevas el maquillaje a la cama, tu piel no podrá llevar a cabo ese proceso que le es natural y necesario. Acelerarás el envejecimiento.

Además de desmaquillarte, ten presente que sería muy saludable para tu piel realizarte periódicas limpiezas de cutis para renovar las células muertas y mejorar su aspecto.

Gula: cuando la piel no se nutre adecuadamente

En el ajetreo diario no somos muy buenos para escoger la alimentación adecuada todos los días. Vivimos aceleradamente y corriendo contra el tiempo, al punto que descuidamos la alimentación y comemos al paso solo lo más rápido, pero no lo más saludable.

Todas las comidas con grasa, frituras, calorías, el consumo de azúcares en exceso y fumar, dañan, más tarde o más temprano, enormemente nuestra salud y se deja notar en la piel. En cambio, una alimentación adecuada, aprender a alimentarnos sanamente, nos permitirá crear ese hábito alimenticio incorporado a nuestros quehaceres diarios que favorecerán a la nutrición correcta de la piel.

Ira: El uso de exfoliantes tiene un límite

Cada 10 o 15 días es saludable realizar una limpieza profunda de la piel del rostro. La mantendrá limpia y luminosa. Pero todos los excesos son malos.

No creas que exfoliarla más veces puede mejorar el aspecto de tu piel, al contrario, estarás generando irritaciones. Esto, lejos de hacer que te veas radiante, hará que tu piel se vuelva hipersensible.

Mantén tu rostro fresco y saludable pero no abuses de los productos de limpieza para la piel.

Envidia: esperar tener la piel de otra

No es malo que te propongas una meta y un modelo a seguir. Esperas mantenerte en forma como tal modelo y obtener un rostro luminoso y joven como el de tu actriz favorita. Admira sin obsesionarte.

El problema radica en el camino que sigas para llegar a tu meta. Primero debes empezar por aceptarte tal cual eres. Ser tú misma bajo esa esencia que te hace única y te caracteriza es el encanto que tú tienes para enseñar. Lo mejor de ti no podrá ser jamás a la manera de otra. Esperar tener el cutis como otra debe ser para ti un parámetro, pero nunca una obsesión. Puedes frustrarte por el camino. Sé tú misma, cuídate y ámate brindándote los cuidados necesarios, pero no abuses de los trucos de belleza ni de productos que no son para tu tipo de piel, evita las agresiones innecesarias.

Avaricia: La inversión en ti es necesaria

Invertir en los cuidados mínimos necesarios de la piel, debe ser algo que no tienes que olvidar. Una leche de limpieza nunca será lo mismo a enjuagarte solo con agua. La piel precisa cuidados, pues te pasará la factura más tarde o más temprano.

Recuerda que hay recetas caceras de tratamientos de belleza que puedes hacer sin acudir a gastar en productos caros.

Soberbia: lo externo también te afecta

La piel también necesita protección. Es un detalle que de jóvenes no tenemos en cuenta, pero el transcurrir de los años nos despierta abruptamente con la realidad de los malos pasos que hemos dado. La protección solar y la hidratación adecuadas son fundamentales para evitar daños irreversibles.

Recuerda que no puedes pedirle a tu piel lo que tú no le has sabido dar. Empieza hoy a cuidarla y darle las mejores atenciones y se verá tan radiante como lo querías.


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