7 lecciones de una persona con buena autoestima.

La autoestima, es uno de los pilares fundamentales si hablamos de lo que es la salud mental, es decir, que lo que sentimos hacia nosotros mismos influyen de manera determinante en la forma en la forma de vivir nuestras vidas. Pues bien, la autoestima es cómo nos valoramos, en términos sencillos, cuánto nos queremos. En contrapartida, es impensable lo que podría llegar a hacer una persona cuando tiene su autoestima por el suelo. De ahí es donde surgen las depresiones, los problemas de salud, y en el peor de los casos, los suicidios.

Se puede decir que la autoestima es el primer paso para empezar a creer en ti mismo, pues si tú mismo no confías en tus capacidades, no esperes a que otras personas lo hagan por ti. La grandeza que puedas tener, depende exclusivamente de ti encontrarla. La autoestima, para que lo sepas, es un arma bastante poderosa, ya que tiene grandes efectos sobre los pensamientos, emociones, valores y metas. Si tienes autoestima baja, prácticamente estás vacío.

Muchas personas invierten demasiado tiempo tratando de satisfacer las necesidades y expectativas de otros, pues en ese caso, deberías trabajar por construir una buena autoestima. Para eso es importante identificar tus capacidades, limitaciones, miedos, deseos, sensaciones, etc. Conocer tu persona te ayudará a saber qué es lo que realmente deseas y a aceptarte tal cual eres, de esa forma también aprenderás a valorarte con tus virtudes y defectos.

A continuación te mostramos cuáles son 7 lecciones de una persona con buena autoestima.

Es segura.


La persona con una autoestima elevada se cree muy capaz y preparada para hacer frente a cualquiera de los retos básicos de la vida, dichos retos podrían ser: ganar dinero, satisfacer las necesidades materiales o relacionarse de forma efectiva con las personas que le rodean. Confía ciegamente en sí misma y en sus capacidades para resolver lo que sea, es más, tiene la certeza de que podrá hacer las cosas o aprender a hacerlas. Está 100% segura de que podrá enfrentar los retos que se le pongan enfrente.

Se da a respetar.

Se siente una persona digna de respeto y nunca se hará daño. Pues de igual forma, por ningún motivo permitirá que otra persona le haga algún daño. Principalmente sabe y está convencida de que tiene todo el derecho a ser feliz y cree que merece la pena seguir luchando por su felicidad. No sólo se respeta a sí misma, sino también respeta a las demás personas. El hecho de que una persona se ame, se valore y se respete a sí misma no significa ser un egoísta, sino simplemente es saber que mereces tener un espacio para ti y pelear por ese lugar, sin tener que justificarte.

Identifica lo positivo en los demás.


Una persona que ha aprendido a quererse y a valorarse, siempre convierte lo negativo en positivo, esto significa encontrar en sí misma sus propios aspectos positivos. A una persona que tenga la capacidad de convertir esa habilidad en un hábito, le será más fácil encontrar las virtudes también en los demás. Ante cualquier circunstancia negativa, siempre le encuentra el lado positivo. Por ejemplo, en lugar de decir: “no soy suficientemente bueno”, dice “haré mi mejor esfuerzo”.

Sabe empezar de nuevo.


Una de las virtudes que tiene la persona con una buena autoestima es la facilidad para dejar atrás cosas del pasado y vivir el presente, siempre como uno de los mejores momentos. Para las personas así no sirve de nada quedarse anclado en el pasado o tener la mente enfocada siempre en la espera de un futuro mejor, si no se hace nada para disfrutar del presente. Vivir el aquí y ahora es lo que a uno ayuda a aprender nuevos recursos y disfrutar plenamente de los buenos momentos.

Enfrenta mejor la adversidad.


Tiene una visión realista y crítica de sí misma, por esa razón se centra en multiplicar sus opciones para ser feliz, de esa manera siempre tiene los recursos para hacer frente a las adversidades. Es objetiva, pero siempre busca la mejor solución. Siempre abre la puerta al fracaso para que entren las oportunidades. Sólo piensa en soluciones y admite sus errores como algo normal dentro de la vida, pues entiende perfectamente que somos personas y como tales, nos equivocamos.

Es una persona atractiva.


No se trata de que seas el hombre más hermoso o la mujer más bella, pero la persona con una alta autoestima se ama con todos sus defectos y virtudes, por lo tanto es probable que le guste también a los demás. Las personas así simplemente no se dejan influenciar por las opiniones ajenas y eso es lo que las hacen recibir cada vez más admiración de los demás. Hacen caso omiso a las envidias, pues el estado de ánimo de una persona con la autoestima elevada no depende ni de envidias, ni de críticas, solo depende de sí misma.

Es una persona íntegra


Una persona con buena autoestima mantiene firme sus valores así como en lo que cree. La presión que pueda ejercer un grupo no le hace pensar dos veces, ni muchos menos ceder, porque se siente segura tal y como es. Reafirma todos sus valores, su integridad y su forma de ser. La única persona a la que puede tener miedo de defraudar es a sí mismo.

Prueba elevar tu autoestima, tampoco es algo imposible, simplemente se trata de mirar desde otras perspectiva las distintas situaciones que se te manifiestan. Deja de lado el pesimismo, cambia las cosas negativas por un enfoque positivo y verás que te sentirás mucho mejor contigo mismo.