7 ideas equivocadas sobre la lactancia.

La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables.
Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar; para ello, deben contar con la información precisa, el apoyo de su familia y de todo su entorno, así como una adecuada atención del sistema de salud.
Sin embargo, hay una cantidad de mitos y creencias que van en contra de esta realidad.
Alimento completo

La leche materna tiene absolutamente todos los elementos necesarios para el recién nacido. De hecho, la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida, por lo que se entiende que el lactante, en ese tiempo, no debe recibir ningún alimento ni bebida (ni siquiera agua) que no sea la leche materna. Puede, sin embargo, no obstante, recibir gotas o jarabes (vitaminas, minerales y medicamentos).
La leche materna no solo es el alimento idóneo para el crecimiento y el desarrollo saludable del bebé: la lactancia materna, además, forma parte del proceso reproductivo y tiene importantes repercusiones positivas para la salud de las madres.

A partir de los seis meses, se debe comenzar a introducir alimentos apropiados y seguros para la edad, pero la lactancia materna puede mantenerse hasta los 2 años o más.
Mitos e ideas erróneas
A pesar de los indudables beneficios que la lactancia tiene para el bebé y para la madre, hay muchas ideas equivocadas que inciden en el momento de hacerlo.
Estas son algunas de ellas:

1 “No tengo suficiente leche”: es extremadamente difícil que una madre no pueda producir leche. El bebé, como cualquier otra cría mamífera, controla la cantidad de leche que debe producir su madre. Es necesario respetar la demanda del bebé, es decir, dejarlo tomar todas las veces que lo necesite, asegurando una correcta posición al pecho.
2 “Si voy a amamantar, tengo que controlar mucho las comidas que ingiero, para que el bebé no sufra de cólicos y gases”: es común escuchar que la madre que amamanta piense que no debe tomar gaseosas o alimentos como ajo, coles o cebollas, que pueden cambiar el sabor de la leche y causar gases en el bebé. Es cierto que la alimentación puede influir en el sabor y color de la leche, pero el bebé se habitúa sin ningún problema a alimentarse con leche de distintos sabores. Incluso es posible que esto favorezca su acostumbramiento a la variedad en las comidas cuando sea más grande.

El consumo de sustancias con cafeína o bromocriptina (café, bebidas colas, té, mate y chocolates) no está contraindicado, pero debe hacerse moderadamente y si es posible, evitarse inmediatamente antes de dar el pecho.

3 “Algunas mujeres producen leche de mala calidad, lo que provoca que el bebé no aumente bien de peso”: esto es algo absolutamente falso. Incluso las madres desnutridas y que viven en situaciones de pobreza y precariedad extremas, son capaces de producir leche materna de calidad. Aunque la mamá se alimente mal y su dieta no sea equilibrada, la leche siempre tendrá lo necesario para que no le falte nada al bebé. En la mayoría de los casos de bajo peso del niño, se debe a un consumo insuficiente de leche materna o algún problema que el pediatra podrá solucionar.

4 “Para producir leche, hay que tomar leche”: totalmente falso y de hecho, ningún mamífero necesita tomar leche para producirla. Suele decirse que la madre lactante debe aumentar el consumo de leche para enfrentar la mayor demanda de calcio, pero una dieta saludable, rica en verduras, frutas, cereales y proteínas, es suficiente para que la madre se nutra y produzca leche. Es conveniente, incluso, no aumentar el consumo de lácteos más allá del habitual, porque el calcio puede obtenerse de las verduras de hoja verde, las semillas, los frutos secos y pescados como la sardina y el salmón.

5 “Dar pecho a demanda genera niños dependientes”: es otra falsedad muy extendida. El bebé debe tener una relación de dependencia con su madre, porque es inmaduro desde el punto de vista fisiológico y psicológico. Las necesidades del bebé son muy intensas al principio, pero con el tiempo, van disminuyendo.
6 “Mi madre tuvo poca leche, yo también tendré esa situación”: falso. La producción de leche no se relaciona con la herencia, sino con la frecuencia con la que se da de mamar al niño y con la posición de éste al hacerlo. Es cierto, sin embargo, que el contacto con otra madre que no haya vivido una buena experiencia con la lactancia, puede influir en la confianza. Lo que ocurre en estos casos es que la inseguridad sobre la capacidad para producir leche se refuerza con comentarios y pensamientos negativos.

7 “Los bebés amamantados, no duermen bien de noche”. Los niños tienen necesidades nutricionales y psicológicas que les impiden, en las primeras etapas de su vida, dormir toda la noche. Los bebés crecen aceleradamente y en la mayoría de ellos, el 25% de su consumo de leche se produce en el horario nocturno. Además, al ser inmaduros, los bebés tienen un sueño superficial, que en realidad es un mecanismo protector de su sueño. Cuando el bebé crece, se va adaptando a la vida y no necesitará despertarse tan a menudo. Es posible que el bebé duerma cerca de su madre, de manera que, se se despierta, pueda colocarlo junto a ella, darle de mamar acostada y volver a dormir una vez que el niño haya terminado.

Además de todas las ventajas para el desarrollo del bebé, el hecho de amamantar crea un lazó único entre él y su madre.


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