6 señales de que necesitas pasar más tiempo a solas

Los seres humanos somos seres sociales que vivimos inmersos en esa realidad del día a día en que siempre estamos acompañados. Buscamos constantemente organizar alguna actividad ya sea con amigos o con la familia. Sin embargo, hay etapas en la vida en que en medio del ajetreo diario nos hallamos buscando un espacio para estar solos. Necesitamos en algún momento encontrarnos con nosotros mismos, bucear en nuestro interior, reconocernos como somos y disfrutar de esos espacios en que anhelamos estar a solas con el yo interior del que quizás buscamos respuestas que se diluyen en el mar del ruido de la rutina, pero que, estando solos tendremos la oportunidad de escuchar.
No es tan simple detener la marcha del mundo que nos rodea para respirar y tomarnos el tiempo que necesitamos para mirarnos al espejo y volvernos a reconocer como personas, ese momento a solas en que nos vemos como realmente somos por dentro.
Te compartimos 6 señales de que esto puede estar pasándote y aún no te diste cuenta:


1. La rutina te tiene aburrida

Es probable que los quehaceres de la casa te tengan un poco cansada o no te agrade hacer algunas de las faenas que debes realizar. Puedes hacer un alto, tomarte un respiro. Si se trata de algo que debes hacer, tómate tu tiempo, descansa, haz otra cosa, ocupa la mente con otras cosas que no te requieren esfuerzo, ya cuando te rejales podrás continuar. Si en ese tiempo detectas que hay cosas que no funcionan bien, quizás sea bueno tomarte una tarde o una mañana para pensar sobre ese tema o tan solo respirar y liberarte de las presiones.


2. La ausencia de inspiración


Cuando la inspiración nos falla, detener la marcha es la mejor opción. No se puede estar las 24 horas con la cabeza fría, llena de ideas y mucho menos con energías productivas. Es más que necesario tener un momento de paz en que las luces necesitan apagarse, cerrar los ojos y hacer algunos viajes mentales que nos ayuden a reconfortarnos. Nada mejor como dar un giro de timón en ese preciso instante para descansar tanto la mente como el cuerpo.

3. Cuando planificas tus tareas pero finalmente, no las concluyes


Te comprometes a realizar alguna actividad, o bien tomas muchas responsabilidades con las cuales te sientes obligado, pero finalmente decides suspender todo, es porque realmente no se trata de algo que te haga sentir bien. A veces sucede simplemente que estás en una etapa de la vida o en un momento de terminado en que no quieres hacer las cosas que siempre hiciste, sientes la necesidad de cambiar o sencillamente de meter la cabeza dentro del caparazón por un tiempo, mientras te recuperas de esa necesidad de detenerte frente a tu propio reflejo en el espejo y redescubrirte.

4. La necesidad de “buscarnos y reconocernos”

Ese tiempo que necesitamos para nosotros quizás no lo detectemos tan fácilmente. Nos parecerá en ciertas circunstancias, que estamos cansados, en otras, que no tenemos ganas de esto o aquello, que ya no nos gusta alguna cosa, que no nos sentimos cómodos, etc. Muchas pueden ser las formas en que esta necesidad de encontrarnos con ese yo interior dormido puede manifestarse, debemos entonces, tener la capacidad de frenar nuestra acelerada carrera por la vida para poder descubrir lo que nos pasa. No siempre será tan cierto que no queremos hacer algunas cosas, a veces sucede que necesitamos hacer un alto en el camino, detener la marcha y revisarnos por dentro para ver qué cosas están mal con nosotros para encontrar la manera de recobrarnos antes de que el devenir diario nos consuma.


5. El resentimiento, un mal consejero

El rencor, mal amigo en el ejercicio de aprender a vivir y de caminar hacia la búsqueda de lo que nos hace felices. El resentimiento es una especie de navaja que va arañándote por dentro poco a poco, es una aflicción en el alma que no te permite salir adelante. Pareciera que mientras se viva con esa presión en el pecho, no es posible sentirse realizado en ningún aspecto. Lo mejor siempre será aprender a dominar el rencor, haciendo a un lado los resentimientos que nos dañan. Es un ejercicio mental que te tomará tiempo pero que a la larga comprenderás que si no lo intentas jamás podrás recobrar tu paz interior.
Un ben consejo es, para despejar la mente de estos pensamientos negativos, tomar un buen descanso incluso cambiar de aire, de ambiente.


6. Cuando la ansiedad logra dominarte


Cuando la ausencia de ese tiempo personal tan necesario se hace muy notoria, suele suceder que nos sentimos presionados, abrumados, estresados por la vorágine en la que vivimos y es allí cuando nos encontramos cargados de los apremios, inmersos en una ansiedad que no nos permite hacer las cosas bien. A menudo pronunciamos la frase “nada me sale bien, todo lo hago mal”. Es bueno detenernos a pensar que, cuando esto sucede es por algo. Prestar atención no está nada mal, ya que puede que estemos cuerpo a cuerpo luchando contra un estrés que quizás sea innecesario si nos detenemos un poco y apagamos el motor de la rutina para aflojar las tensiones.
Repensar en lo que estamos haciendo, hacer esa búsqueda interior en la que podamos valorar si lo que hacemos es necesario, si es lo que nos conviene, es una manera de reencausar nuestra vida. Las mejores decisiones no se toman en medio del ajetreo y las tormentas, sino que requerimos de esos momentos de paz en donde seamos capaces de hallar esa fórmula que nos enseñe a mantenernos seguros y plenos en el mundo. Solo después de la experiencia, seguir adelante será oportuno.

Piensa que muchos de los problemas por los que estás atravesando pueden resolverse tan solo con dedicarte un tiempo exclusivamente para ti en que te sientas a gusto de recorrer tu propio espacio, de liberar las toxinas del alma, de repensar tus metas y reencausar tu vida. Anímate a detener la marcha de tus días, cerrar los ojos y sentir que sigues siendo tú.


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