6 fórmulas para lograr canalizar esa manía de quejarnos de todo

Un artículo en el periódico El País relata la historia de dos amigos, Thierry Blancpain y Pieter Pelgrims, quienes realizaron un experimento donde se comprometieron a pasar un mes sin quejarse. Los resultados les gustaron tanto que decidieron establecer en el mes de febrero de 2015, el proyecto llamado Complaint Restraint February, que consistió en 28 días en el que, las más de 1700 personas que se apuntaron, no podrían quejarse de tonterías.

Los beneficios fueron: aumenta la sensación de felicidad al dejar de concentrarse en lo malo, te das cuenta de las personas a tu alrededor que viven quejándose y que solo te hacen infeliz a ti también.

Tal vez piensas que no tiene nada de malo quejarse o que incluso es liberador para ti, pero la realidad es que las quejas pueden provocarnos daño si no sabemos canalizar esa energía negativa de una forma adecuada. Es fácil caer en la queja todos los días, porque vivimos en un estrés que nunca se acaba, pero esto se vuelve un problema cuando la queja se vuelve un estilo de vida.

Mucha gente racionaliza sus quejas, tratando de buscarle el sentido, por más ilógicas que sean y, aunque esto aumenta con el tiempo, la gente no lo mira como algo negativo. Esto resulta en una trampa mental, porque entre más nos quejamos, más fácil se vuelve quejarse de nuevo, y ante cualquier inconveniente, por pequeño e insignificante que sea, volvemos a quejarnos y lo hacemos parte de nuestro lenguaje cotidiano.

Afortunadamente, es posible transformar la queja en algo positivo y poder resolver los problemas de una manera saludable para nosotros. Solamente hay que seguir estos 6 pasos:


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