6 Descubrimientos médicos geniales que le salvaron la vida a millones de personas

A lo largo del tiempo, la historia nos da cuenta de los avances a pasos agigantados que ha dado la medicina para llegar a lo que es hoy. Hace algunas décadas y en otros casos, algunos siglos, las enfermedades fatales eran las que hoy, para nosotros resultan las más comunes como una neumonía. Las intervenciones quirúrgicas eran de una manera muy rústica, sin los debidos cuidados de higiene y ni qué decir de los dolores y el sufrimiento que ello conllevaba por la ausencia de anestesia. Así, una cirugía menor como la extracción de una muela, podía resultar en un calvario para el paciente. Sin embargo, fuimos testigos de los descubrimientos que cambiaron el curso de la historia de la medicina. Aquí te hablamos de algunos de ellos.

1-La anestesia

Un verdadero calvario significaba someterse a una operación, pues era imposible soportar un dolor tan intenso en cualquier tipo de intervención. Los pacientes podían morir si los médicos no actuaban rápidamente y todo, en efecto, debía ser con mucha rapidez.

El éter etílico, fue utilizado por primera vez, por el odontólogo William Morton. Dado que la labor del especialista era una de las más odiadas por la gente que padeciera algún mal dental, debido a los dolores intensos, prefería no acudir al dentista. Este médico tuvo la genial idea de recurrir a métodos experimentales con animales, en su búsqueda de una solución a tal problema que lo había dejado sin trabajo. Posteriormente, realizó tratamientos con sus amigos, probando el producto responsablemente hasta estar seguro de que su descubrimiento daba resultados certeros. La anestesia así, nace el 16 de octubre de 1846, pues fue la fecha en que el médico llevó a cabo una operación ante una multitud demostrando que su producto evitaba los dolores durante las intervenciones practicadas.

2-Lo antiséptico y aséptico

El problema de la higiene siempre estuvo presente, solo que los médicos no eran consientes de su importancia radical. No solo no tomaban en cuenta algo tan básico como el lavado de las manos, sino que tampoco desinfestaban los instrumentos quirúrgicos. Este hecho derivaba en muertes en una gran cantidad de casos, pues los pacientes sufrían gangrenas, las mujeres podían acabar con septicemia luego de dar a luz.

El siglo XIX tuvo a un médico de origen Húngaro quien fuera el primero al que se le ocurriera la rareza de higienizarse y obligar a sus colaboradores a hacerlo. El producto utilizado consistía en una solución desinfectaste de lavandina. Ignaz Semelweis, autor de esta innovación, logró disminuir 7 veces la mortalidad en partos. Aún así, no fue respetado por sus colegas, pues creían su idea muy descabellada.


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