6 cosas que seguramente no sabías sobre la cera en tus oídos

Aunque para muchos su presencia es objeto de desprecio e incomodidad, la realidad es que la cera que aparece en el interior del oído es muy importante por la forma en cómo afecta la salud de esta zona de nuestro cuerpo.

Y es que no estamos hablando de cualquier cosa, antes, por el contrario, se trata de un producto natural secretado por las células que recubren el oído interno, compuesto por una mezcla de grasas y aceites. Por eso más allá de la concepción general de que es suciedad, la cera o cerumen protege el oído ya que retiene el polvo y otras impurezas que pueden dañar este órgano.

La cera de los oídos se fabrica en el conducto auditivo externo. No puedes ver esta parte de tu oído porque es la zona entre la parte carnosa de la oreja en el exterior de la cabeza (la parte que puedes ver) y el oído medio.

Sin embargo, la cera tiene otras funciones y te revelamos algunas de ellas.

1. Lubrica. Una de las partes prácticas de la cera de los oídos es lubricar, como las lágrimas lo hacen con los ojos. Sin embargo, la cera ofrece una sensación de sequedad, así lo señala Medicina de Penn.

Cuando se produce la cera, ésta llega lentamente a través del canal auditivo externo hasta la apertura del oído. Luego se cae o sale cuando te lavas. En la mayoría de las personas, el canal auditivo externo produce cera todo el tiempo, de manera que el canal siempre tiene suficiente cera.

2. Es diferente. Las personas de origen asiático producen un tipo diferente de cerumen, de acuerdo a científicos del Instituto Monell en Philadelphia. Un pequeño cambio en el gen ABCC11 es responsable de una cera más seca en las personas de China, Japón y Corea.

3. También los mantiene limpios. En su mayor parte la cera se limpia a sí misma. Cada movimiento de la mandíbula inferior ya sea para hablar o masticar, empuja la cera hacia el mundo exterior, sólo debes retirarla si experimentas un exceso de cera en los oídos, que pueden incluir cambios en la audición, de acuerdo con un estudio publicado en el LiveScience.


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