5 verdades que la persona emocionalmente madura debe aceptar

La persona emocionalmente madura sabe que la vida no es fácil o justa. Por eso, no responsabiliza a nadie por su felicidad o sufrimiento, ni coloca la clave de su bienestar en el bolsillo de otras personas. Se limita a asumir la responsabilidad de sus decisiones, es arquitecto de cada uno de sus pasos y elecciones, así como de sus posibles consecuencias.

1. La persona emocionalmente madura entiende que el mundo no es como desea

Muchos quisieramos poder modificar el pasado. Sin embargo, nos guste o no, a veces la vida no tiene sentido. Hay cosas que suceden sin ninguna explicación aparente o que escapan a nuestro entendimiento; son circunstancias, hechos y estamos obligados a aceptar para seguir avanzando y no estancarnos, el mundo y la vida siguen independientemente a que estemos listos o no.

De la misma forma, la persona emocionalmente madura aprendió que no puede cambiar a las personas, la gente solo cambia cuando así lo deciden. No puede esperar que los demás actúen o digan lo que uno espera.

2. Sabe que para ser feliz, debe ser responsable tomar responsabilidad de su propia vida

Bertrand Malle, psicólogo cognitivo de la Universidad de Brown, realizó un estudio en 2004 para analizar la relación entre la felicidad y la forma en que nuestra mente entiende el concepto de responsabilidad personal.

Así, un hecho que permanece en evidencia es que el simple acto de asumir que la responsabilidad por lo que nos sucede está en manos de los otros y poco o nada podemos hacer, genera una clara incomodidad. Es como vivir cómo el avestruz, es esconder la cabeza mientras culpamos al mundo por nuestros fracasos y desánimos. la gente con madurez emocional sabe que lleva las riendas de su vida.


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