5 formas en cómo el estrés daña tus arterias

El estrés se trata de una reacción fisiológica que nos permite actuar correctamente ante situaciones de peligro, pero padecerlo constantemente tiene graves consecuencias para nuestra salud. Algunos dicen que todo depende de cómo afrontes las cosas, lo haría que estresarse sea sólo una opción, pero no es muy fácil considerarlo de esa forma cuando millones de personas la padecen alrededor del mundo.

El cerebro envía señales de alarma a todo el organismo cuando estamos ante una situación de estrés. El cuerpo actúa aumentando la tasa de pulsaciones y la respiración, para lograr un aporte extra de oxígeno en la sangre. El estrés forma parte de nuestra cotidianeidad y en niveles bajos no es perjudicial porque nos ayuda a mantenernos en cierto estado de alerta. Sin embargo, cuando es crónico o excesivo, se hace muy perjudicial. El estrés, es un factor que hace no sólo subir de peso y aumentar la depresión, también puede dañar las arterias.

Las arterias son vasos por los que circula la sangre del corazón hacia los tejidos transportando todo el oxígeno y los nutrientes que estos requieren para su correcto funcionamiento. Las arterias elásticas de gran calibre nacen en el corazón y se ramifican dividiéndose en arterias musculares de diámetro intermedio, y estas arterias a su vez se dividen en otras más pequeñas, llamadas arteriolas.

Las zonas más afectadas de nuestro cuerpo cuando sufrimos de estrés son el cerebro, las pupilas, los pulmones, el corazón, los vasos sanguíneos, el hígado y el aparato digestivo.

5 Formas de cómo nos afecta el estrés.

1.La grasa de adhiere más fácilmente. Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Columbia las personas que padecen de estrés crónico o sufren constantemente episodios estresantes tienen más probabilidades de desarrollar aterosclerosis, que es la acumulación de placas de grasa en el interior de los vasos sanguíneos. Esto se debe al trabajo del hígado de liberar las reservas para que estas puedan estar disponibles para reaccionar ante cualquier situación.

2. Mayor inflamación. Aparte de las grasas y los colesteroles, las placas contienen lo que se llaman monocitos y los neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos, estas son células inmunes que causan la inflamación en las paredes de los vasos sanguíneos desencadenando en un aumento de la presión arterial.


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