10 Mitos comunes sobre la nutrición

La alimentación es un tema que en los últimos años se ha puesto de moda, al igual que el ejercicio.

Pero a la par del interés surgido, han aparecido también una serie de errores y mitos en relación a la nutrición.

Existen alimentos que se les han atribuido propiedades falsas, y propiedades milagrosas, que no tienen un contenido científico.

Como que las frutas después de comer engordan, comer después de las 6 es dañino, que el azúcar moreno es más saludable que el blanco, entre otros.

Sin embargo en la actualidad, gracias a los estudios científicos que disponemos, es posible eliminar esas creencias a veces muy arraigadas, recurriendo a consejos de profesionales de la nutrición y la salud.

Debemos de desterrar estas creencias erróneas o mitos que limitan nuestras opciones y oportunidades de seguir una alimentación saludable.

La alimentación es un hecho tanto biológico como cultural, las creencias y opiniones se han extendido en nuestra sociedad, ya sea transmitiéndose de boca en boca a través de generaciones, o bien por el tipo de publicidad a la que estamos sometidos.

Aquí le damos algunos que se deben de desterrar.

Comer después de las 6 de la tarde es malo.

Con el ritmo de la vida diaria comer después de las seis, no sólo es posible sino necesario ya que muchas personas se acuestan más tarde de lo que hacían sus antepasados. Lo que es cierto es que la cena debe ser ligera y dejar un tiempo prudencial entre la cena e ir a dormir.

El huevo aumenta el colesterol.
Los huevos deben de ser parte de una dieta balanceada, son proteína que el cuerpo necesita, y el colesterol que los alimentos poseen no tienen impacto general sobre el cuerpo de la mayoría de las personas.

No se deben consumir carbohidratos.

Los carbohidratos son fuente de energía para el cuerpo y se encuentran en una gran cantidad de alimentos.

Existen de dos tipos: simples y complejos. Es mejor no recurrir a los primeros. Se encuentran en azúcar, panadería, chocolate, miel, mermelada, frutas dulces y refrescos, pan blanco y patatas. Los carbohidratos complejos sí se deben consumir si quieres tener una alimentación sana. En particular, hay que comer más seguido cereales, frijoles, bayas, verduras y hierbas frescas.

 Las grasas son malas para el organismo.
Las grasas no necesariamente son malas para la salud. Sin grasas no podría existir un metabolismo sano es simplemente imposible.

Sin estos elementos, no se pueden absorben las vitaminas A y E, y prácticamente dejan de producirse las hormonas sexuales. La deficiencia de grasas provoca el envejecimiento prematuro de la piel y afecta el hígado. Es mejor comer menos alimentos que no contienen grasas saludables como: embutidos, mayonesa, galletas, pasteles.

Una dieta sirve para todos.
La verdad es que todos somos diferentes, puede ser que una dieta funciona para una persona y para otra no. Hay muchas dietas y estilos de vida, lo que se trata es de encontrar lo qué funciona para tu cuerpo. Lo recomendable es ir a donde nutricionista y que ella te haga un plan diario de acuerdo a tus necesidades, según tu peso y edad.



Las calorías que necesita una persona sana van en función de la edad, peso y talla, lo que se denomina metabolismo basal. La masa muscular es la que se encarga de quemar calorías, por ello se recomienda realizar ejercicio físico para aumentarla.

Todos deberíamos comer sin gluten.
No existe evidencia científica que una dieta sin gluten sea más sana. La razón por la que las personas no comer gluten es porque tienen enfermedades celíacas o son intolerantes al gluten pero no todos tenemos que seguirla.

 Comer entre comidas es malo.
Más bien comer entre comidas es necesario, las personas deben de cuidar su salud, debe reponer periódicamente las reservas de energías. Solo que estas comidas deben ser saludables como nueces o frutas secas.

Sólo escucha tu cuerpo, él sabe cuándo debes comer y a qué hora tienes hambre, esto varía según las diferentes personas.

Los nutricionistas recomiendan hacer seis comidas al día, el desayuno, una merienda a media mañana, el almuerzo, una merienda por la tarde y la cena en la noche.

Los productos orgánicos siempre son saludables.
Los productos que dicen “orgánicos” en su empaque lo que significa es que están libres de químicos o de pesticidas, pero esto no los hacen diferentes a los otros, pero si su precio es mucho más elevado, por lo que debes de considerar si ameritan pagar precios tan elevados por ciertos vegetales, los más recomendables son consumir alimentos orgánicos como coles, lechugas y vegetales de cáscara delgada.

Las frutas y verduras pierden sus propiedades al ser congelados.
Las nuevas tecnologías permiten mantener prácticamente todos los elementos saludables de frutas y verduras, principalmente en la invierno. Lo que debes de averiguar es como se deben congelar y almacenar ciertas frutas, muchas de ellas pueden tener una larga duración mientras estén bien congeladas.



Los jugos son igual de saludables que las frutas.
El problema de los jugos es que casi no contienen la valiosa fibra. Además la cantidad de vitaminas y minerales se reduce considerablemente durante su preparación. Por lo tanto, si tienes la oportunidad, es mejor consumir las frutas enteras y frescas, en lugar de hacer batidos.


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