10 consejos ( y un secreto) para ser feliz

La felicidad no depende de las circunstancias ni viene de afuera: está totalmente bajo tu control. Para alcanzarla, debes cambiar tu perspectiva y aceptar de mejor manera lo que te depara la vida, al mismo tiempo que tratas de cambiar las cosas que no marchan bien.

Es fácil de decir, pero difícil de hacer: es que a veces, las circunstancias abruman e impiden ver las cosas con claridad y en perspectiva, apreciar la salida a la situación difícil que nos aflige.

No hay recetas fijas, pero estos son algunos aspectos que debes tener en cuenta para alcanzar y mantener tu felicidad.

1- Piensa de forma positiva, esfúerzate para ser una persona más optimista. Se dice que algunas personas son más negativas que otras, pero esto es un pensamiento que inmoviliza: todos podemos cambiar. En ocasiones no puedes controlar tu situación personal, pero siempre puedes modificar tu forma de ver las cosas. Haz un trabajo consciente por encontrar el lado bueno de cualquier situación y no te centres en los aspectos negativos.


2- Recuerda siempre lo bueno que tienes y que te ha pasado, no está de más que hagas una lista. Con lápiz y papel, frente a una computadora o en el block de notas de tu celular, tómate unos minutos y anota al menos 10 a 15 cosas por las que estás agradecido. Pueden ser cosas muy importantes, como los amigos y familia o tan pequeñas como una pirueta de tu perro. Piensa en aquello que te hace sonreír y que hace tu vida un poco más feliz.


3- No todo en la vida son cosas enormes o majestuosas, aprecia también los placeres pequeños de tu vida. Huele una flor, mira la luna, escucha el silencio de la mañana, date un gusto gastronómico, busca chistes y videos graciosos en Youtube. Anota al menos tres cosas pequeñas que te hacen feliz cada día.

4- Vive en el presente: lo pasado, pisado. No sientas temor por lo que vendrá ni experimentes ansiedad por lo que no sabes que ocurrirá. Abraza el presente, en lugar de sentir remordimientos por el pasado o angustia por el futuro. Disfruta tus conversaciones, en lugar de pensar a dónde irás luego o mortificarte por lo que ya dijiste. Aprecia lo que tienes ahora, el momento que estás pasando y deja de lado los pensamientos que no afectan tu experiencia inmediata. Es un ejercicio que te traerá grandes satisfacciones.


5- Tómate unos minutos al día para pensar en lo que estás viviendo, esto te servirá para salir de la sensación de estar atrapado y te permitirá mirar las cosas con más perspectiva. Esto puedes hacerlo siempre a solas, aunque no está de más que cada cierto tiempo dialogues con alguien cercano para tener también otro punto de vista.

6- No te compares con los demás, apréciate según tus propias circunstancias, nadie usa tus zapatos, solo tú. Es posible que creas conocer a alguien que lo tiene “todo” (dinero, viajes, un trabajo privilegiado, un automóvil, la familia perfecta) pero lo más probable es que dicha persona desee algo que tú tienes ahora mismo. Si miras tu vida tal y como es en vez de desear lo que tienen los otros, dejarás a un lado la amargura y los celos, sentimientos negativos que te hacen sentir mal. Cada persona tiene sus propias luchas y fortalezas y nadie puede tenerlo todo. Concéntrate en tus propias actividades en lugar de mirar alrededor.

7- Ayuda a otros con sus problemas, siente compasión por ellas. Aunque pueda resultar extraño, esto te hará sentir mejor y apreciarte más a ti mismo y puede hacer de ti alguien más entero y consciente de sí mismo. Si estás obsesionado con tus propias batallas y no miras a tu alrededor para ver cómo están las otras personas, estás condenado a ser menos feliz porque tampoco podrás apreciar tus propias circunstancias.

8- Decídete a arreglar aquellas cosas que están mal. Examina tu vida y cambia lo que puedas cambiar para sentirte más feliz. Aunque posiblemente que no puedas hacer cambios drásticos (cambiar de profesión o trabajo de un momento a otro, mudarte, viajar), sí hay cosas pequeñas que puedes hacer ahora mismo y que significarán una gran diferencia. Con respecto a las cosas más grandes y que parecen imposibles, haz un plan de acción con pequeños pasos y que te permitirá lograr lo que quieres.

9- Pasa un poco más de tiempo en el parque o en la plaza, haz una media hora de caminata al día, esto hará un gran cambio, ya que te sentirás mejor físicamente y eso repercute en tu estado de ánimo.

10- Elimina las cosas que te dan estrés. Lo primero que debes hacer es poner orden en tu casa y en tu escritorio, eso genera malestar. Despréndete de todo lo que no uses, véndelo, regálalo o tíralo, genera nuevos espacios. Haz pequeños cambios en tu rutina y apreciarás aspectos que antes no veías. Quizás levantándote media hora antes evites el tránsito, por ejemplo. Duerme las horas adecuadas y ten disciplina con ti teléfono, no estés tan pendiente de él. Dedica un tiempo a hacer cosas que te gustan y que te hacen sentir bien.

El secreto

Al mismo tiempo de hacer estas cosas por ti, hay otro hábito que te permitirá alcanzar la felicidad: un estudio revela que pasar más tiempo con la gente feliz y que “tira buenas ondas”, aumenta tus momentos felices.

Pasa más tiempo con gente feliz: la felicidad se contagia. Puedes “infectarte” de buen ánimo o de infelicidad solo por pasar tiempo con un amigo en ese estado. Es lo que dice un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science.

Esto no significa que abandones a los amigos que la pasan mal, ayudarlos conscientemente te hará bien a ti.

La felicidad y la tristeza, así como el hábito de fumar, la obesidad, el alcoholismo, el hábito de ir al gimnasio o la capacidad de concentrarse, se “contagiaban” a través de los amigos online o los de la vida real.

Unas 3.000 personas participaron del estudio y se demostró que las personas con más amigos felices, tenían un mejor estado de ánimo; además, esto tendía a mejorar con el tiempo.

Los aspectos negativos también siguen el mismo patrón de contagio. Los sentimientos relacionados con la depresión (sensación de inutilidad, cansancio, desinterés por las cosas de la vida, etc) también se expanden a través de los grupos de amigos, con posibles consecuencias para la salud.

Tener amigos con depresión clínica te puede hacer sentir mal por él, pero no aumenta el riesgo de desarrollar esa dolencia, así que acompañar a tu amigo no es un riesgo para tu salud. En cambio, sí funciona para levantar el ánimo hacer cosas que ambos disfruten.

La enseñanza es clara: para ser feliz, rodéate de personas felices.


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