10 consejos para que tu bebé duerma toda la noche

La llegada del bebé es un gran cambio en la rutina de una pareja o de una familia, ya que él pasa a ser el centro de todo. Este pequeño ser, especialmente en sus primeros meses de vida, es el centro de las preocupaciones de sus padres, ya que debe poco a poco debe ir asimilando la nueva rutina que significa estar fuera del cuerpo de la mamá. Una de las actividades que suele traer problemas para todos es la hora del sueño, ya que los bebés no se adaptan a dormir a la noche o lo hacen en intervalos muy pequeños. El proceso de aprendizaje puede ser muy duro en algunos casos, por lo que estos pequeños trucos pueden serte de mucha utilidad.

¿Cuándo?

Enseñar a tu bebé a dormir por sí mismo y a permanecer dormido toda la noche puede resultar algo complicado y millones de madres en vela por varios días pueden aseverarlo. Algunos bebés se duermen fácil y rápidamente, pero a otros les cuesta dormir o volver a dormirse si se despiertan. En otras ocasiones, parece que están “con el reloj cambiado”, ya que eligen dormir de día y permanecer despiertos toda la noche. Según los expertos, la mayoría de los bebés están listos para aprender a dormir toda la noche entre los 4 y 6 meses. Aproximadamente a los 4 meses, han adquirido un ciclo estable de sueño. Además, han dejado la mayoría de las tomas nocturnas de pecho o biberón y han madurado como para dormir varias horas continuadas, lo que lo hace un buen momento para que lo hagan toda la noche.

Por supuesto, cada bebé es diferente y los números no son exactos, por lo que perfectamente a tu bebé este momento le puede llegar un poco más adelante. Consulta con tu pediatra al respecto.

¿Dejarlo llorar o no?

Situación conocida: la mamá deja al bebé en la cuna, cuando está dormido se retira sigilosamente pero al poco tiempo se escucha su llanto. Las opiniones están divididas en cuanto a qué hacer en ese momento: ¿hay que dejarlo llorar o no?. Algunos sostienen que es necesario hacerlo, pero no indefinidamente. Si se acude inmediatamente, el niño lo aprenderá y simplemente llorará para que su mamá venga enseguida.

Otros aconsejan que cuando se produce el llanto del bebé, la mamá o el papá acudan para consolarlo y calmarlo, dejándolo solo en ese momento y hay quienes recomiendan que el retiro de los padres sea gradual alejándose de a poco para que el bebé aprenda a calmarse solo. En todos los casos, lo fundamental es atender las reacciones del bebé.

Los secretos


1- Establece un “ritual del sueño” y repítelo diariamente, eso le indicará a tu bebé que se acerca la hora de dormir: a la misma hora, dale un baño, pon su habitación en penumbras, evita los ruidos en la casa, dale de comer, cántale una canción de cuna, acuéstalo, etc. Esto puedes comenzar a hacerlo a las seis semanas aproximadamente y la clave está en ser constante, ya que los resultados quizás no los veas enseguida. En todos los casos, esta rutina no debe ser muy larga (máximo de 15 minutos): en caso contrario, podría interpretarla como una invitación a jugar.

2- El “ritual del sueño” debe acompañarse de una rutina diaria con horarios lo más fijos posible, incluyendo la hora de despertar, las comidas, la siesta, etc. A ellos les cuesta diferencias el día de la noche, por lo que de esta forma irán generando un horario en forma natural y progresiva. Una forma sencilla de hacer esto es utilizando las luces: ilumina las habitaciones bien iluminadas durante el día y oscuro de noche, le ayudarás a reconocer la diferencia.

3- Ponlo en la cuna antes de que se quede dormido, lo ideal es hacerlo entre las siete y las ocho de la noche. Así sabrá que si se duerme en la cuna, despertará en el mismo lugar.

4- No lo metas en la cuna inmediatamente después de comer, ya que esto puede provocarle regurgitaciones, haciendo que se despierte más veces en la noche.

5- Si se despierta por la noche, no vayas de inmediato, déjalo un rato para ver si se vuelve a dormir el solo. Si lo acostumbras a que ante cualquier llanto tú vengas, lo hará siempre. En todos los casos, si se despierta, no enciendas la luz ni lo lleves a un lugar más iluminado, ya que esto le indicará que debe despertarse, solo tranquilízalo para que  vuelva a dormirse en su cuarto.

6- Si se despertó, no lo mires directamente a los ojos: esta acción es un poderoso “despertador”. Mírale a la barriguita y acaríciale la espalda suavemente.

7- En el mismo sentido que el anterior: si aprovechas el momento que se despertó para cambiarle de pañal, lo despertarás más aún. Solo hazlo si es imprescindible y en ese caso, utiliza una toallita que esté tibia, ya que si está fría lo despertará.

8- Si no se vuelve a dormir, puedes ir a calmarlo, pero no enciendas la luz, mantén todo en la misma situación.

9- Ese momento puede ser adecuado para darle pecho, tal vez él no sienta hambre, pero lo reconfortará, se calmará y se dormirá.

10- La cuna del bebé debe estar despejada, evita las almohadas, almohadones, ropa enrollada y mullida, muñecas, juguetes, etc.. El colchón debe ser firme y ajustarse bien a la cuna, sin espacios libres. La sábana debe ser ajustable, fina y quedar por debajo de sus axilas, con sus bracitos por fuera, de esa forma aseguras que no le cubra el rostro. No abrigues demasiado a tu bebé y no coloques mantas que pudieran ahogarlo.

Aunque los métodos para que el bebé aprenda a dormir toda la noche pueden variar, la perseverancia y la constancia parecen ser lo más importante, ya que ningún resultado se verá inmediatamente. Por supuesto, es fundamental observar la reacción de tu bebé: si se resiste exageradamente o su comportamiento cambia demasiado, espera un poco para volver a probar. Si bien la experiencia es importante, es necesario que tengas en cuenta que lo que puede haber resultado para tu primer hijo, quizás no lo sea para el segundo. En todos los casos, no pierdas la calma y apela a todo tu amor para lograr lo que buscas.


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